martes, 13 de noviembre de 2012

LA TÉCNICA DEL CONOCIMIENTO


LA TÉCNICA DEL CONOCIMIENTO
Voy a poner un ejemplo de lo que es conocer, porque para penetrar en las profundidades del ser, necesitamos afilar las herramientas que nos van a conducir a ese estudio. 
Vamos a conocer una flor.
Imaginen que tienen una flor en sus manos, o consigan una de cualquier color, de cualquier forma, de cualquier familia. Vamos a hacer un pequeño ejercicio para conocer esta flor. No se trata de recordar propiamente las clases de Botánica o Biología que han estudiado, no se trata de investigar de cuántas partes se compone la flor. Se trata de penetrar en ella. Sigan mis instrucciones por favor.
Siéntanse la flor. 


Pongan esa flor entre sus manos y siéntanse sus pétalos, son uno de los pétalos de esa flor, no es difícil, pueden hacerlo, tienen la capacidad para ello; siéntanse un pétalo de la flor. Observen su forma, vean cómo son, sientan su perfume, como son un pétalo ya no lo pueden oler con su nariz, lo van a percibir por toda la extensión de la cara anterior y posterior del pétalo, sientan el perfume, sientan la suavidad, sientan esa pequeña gota de rocío que está en el entronque del pétalo con el cáliz de la flor, siéntanse suaves, aterciopelados, siéntanse húmedos, acariciables, siéntanse atractivos con lo humano; porque todas estas cualidades las poseen las flores para atraer a otros seres vivos; siéntanse, pues, atrayentes, siéntanse disponibles, disfruten de ser pétalo.
Siéntanse ahora los estambres de la flor, estambres o pistilos, lo que prefieran, órganos minúsculos con importantes funciones biológicas; siéntanse mecerse por el viento, mecerse dentro de la corola, mecerse ensartados en el cáliz de la flor. Siéntanse frágiles y fuertes al mismo tiempo, sientan esa dualidad que caracteriza al mundo tridimensional.

Siéntanse ahora el tallo de la flor. Esta parte, que nos llama menos la atención, pero que no es menos importante puesto que es esencial en la constitución de esa planta; siéntanse tallos, sientan cómo los jugos vitales suben y bajan, sientan los brotes, los nudos y las hojas insertas en el tallo; díganse a sí mismos: “soy un tallo de flor, sostengo la corola más hermosa que se pueda dar en la creación, soy el conductor de la energías de la madre tierra y también soy el transportador de las energías del sol; mi misión es realmente importante aunque no lo parezca, aunque humildemente pase muchas veces inadvertido”.


Ahora, salgan de la flor y vuelvan a ser ustedes mismos. Ha sido un pequeño ejemplo de cómo adentrarse en la flor. Vamos, ahora, a realizar la contraparte del ejercicio. 
La flor se introduce en uno mismo.
Vuelvan a tomar la flor entre sus manos, ahí está, y ahora llévenla hacia su corazón y dejen que penetre en ustedes. Toda la energía que constituye esa flama se está fundiendo con toda la energía de su campo áurico y de su cuerpo de luz, de manera que la flor ya está dentro de ustedes. Y la savia de la flor y su sangre ya son una, de la misma manera, todas las características de hermosura y fuerza, de vitalidad y servicio que tiene la flor se funden con las de ustedes. Y la repuesta que como seres vivos están dando al cosmos es la misma y es una sola. Y ambos son una sola cosa, ya no se puede distinguir cuál es la flor y cuál es el ser humano. Esta es una alquimia, ésta es una magia, es una transmutación, donde energías biológicas aparentemente diferentes, vienen siendo una y la misma cosa.



Observen las repercusiones de este tipo de ejercicios y cómo los puede enriquecer, porque el hombre viene siendo ahora, frente a los ojos de las estrellas como una flor, tienen todos los atributos de la flor, toda la hermosura y todo el amor. Como consecuencia, si son tan hermosos, tan vitales, tan energetizadores, ¿cómo puede caber algún pensamiento de menor autoestima en cada uno de ustedes?, no puede caber nada que menoscabe su gloriosa esencia. 
Y así como es fácil verlo habiendo introyectado un objeto dentro de nosotros, de igual manera, repetir varias veces el ejercicio hace crecer al ser en la comunión del universo y en la autoestima más saludable y más perfecta.

Pues bien, esto es conocer. Naturalmente que el ejercicio puede hacerse con mayor detalle, escogiendo cualquier cosa que tengan a su alrededor y haciéndola su parte, introduciéndose ustedes dentro de ese objeto y luego haciendo que el objeto penetre en ustedes, y llegar a esa comunión, y llegar a esa perfecta unidad con todo lo creado. Eso es conocer, y eso es ir llegando poquito a poco a las esencias y poder conocerlas desde adentro, desde muy adentro.
Les recuerdo, para el mayor provecho de estas lecciones que hagan un pequeño resumen, en no más de diez renglones, en el que se expliquen lo que trató la lección y naturalmente que pueden empezar a hacer en sus meditaciones este tipo de ejercicios, van a ser muy provechosos, no a corto plazo, pero sí relativamente pronto van a obtener resultados realmente sorprendentes acerca de lo que es “conocer”.


CONOCIMIENTO DEL SER EN PROFUNDIDAD.

Saint Germain.