lunes, 8 de abril de 2013


EL AMOR


Confinar el amor a lo que queda dentro de las fronteras no es amar. 
Confinar el amor es poseer y poseer es destruir. 
Así es como, en nombre del amor, destruimos a los demás 
y dejamos insatisfecho nuestro corazón.
Poseemos a los demás porque tememos perderlos, 
pero en realidad no hay otros, 
sino meras imágenes a las que nos aferramos. 
Pero el amor es la muerte de la imagen 
y, con ella, tu muerte 
y también la mía.
Tú y yo nos disolvemos el uno en el otro 
y nos convertimos en lo que ya somos, 
es decir, todo.
Sólo entonces vemos realmente a quien está frente a nosotros. 
Sólo entonces realmente te veo.
Amar de forma completa e incondicional 
es amar más allá de toda noción de correcto o equivocado, 
de bien o de mal, de esto o de aquello 
y de ti o de mí. 
Amar de verdad es amar sin restricciones,
sin limitación temporal 
y, en última instancia, 
sin miedo.
Amar plenamente es morir.
Quizá entonces, en el amor, 
Dios me verá con sus ojos y todo desaparecerá. 
Entonces sus ojos serán los míos, su boca será la mía, 
y el cuerpo se disolverá en el espacio inmenso 
y abierto que nos engloba a todos. 
Sin ojos, sin orejas, sin lengua, sin nariz y sin garganta. 
Nada. 
Finalmente nada.
Quizás entonces nos atrevamos a llamarlo "amor".
Jeff Foster
Extracto de: Más Allá Del Despertar